martes, agosto 28, 2007

. : Llueve en Primavera : .

Tarde en primavera, y no por eso tiemblo menos que en invierno. Y ese puto sol que me sigue huyendo. Sigue acurrucandose tras las grises nubes cada vez que salgo. Por más que digan que el pálido de mi piel es por no salir a la luz, sé muy bien que la realidad es diferente; si mi sangre fuera roja como la del resto, y mi corazón, uno más como el de los demás, tal vez...
La eternidad de estos instantes me está matando, y sigo sin poder morir. Sería dificil explicar esta agonía. Si necesitan los poetas miles de vidas y un alma iluminada para describir un sentimiento... como podría un simple mortal como yo, describir la falta de estos? Creo que en mi vida anterior fui muy feliz. Esta teoría del equilibro me está devanando la cabeza.
Otro día sentado en mi rincón de esta ciudad. Mirando sin querer ver el caos a mi alrededor. "Hoy es el fin" digo una y otra vez; y lo sigo repitiendo. Tal vez hoy me lo crea. Como lo crei ayer, y anteayer, y el día anterior, y asi sucesivamente. Hoy al abrir los ojos vi lo que siempre veo. Y me volví a preguntar si es que no estaría yo viendo el pasado. Tal vez, estos dioses caprichosos me han condenado a vivir eternamente en este mismo día. En esta misma ciudad. En este mismo mundo. Tal vez estoy condenado a ser por siempre aquel que no es, que no sabe ser, que teme ser, porque aborrece siquera pensar en pertenecer...
Sigo leyendo mi pequeño libro amarillo. Aquel que siempre lei, y que olvido al terminar. Aquel que habla de cosas que no logro entender. Que comprendí una vez y decidí nunca más hacerlo. Todo porque tú creias en él. Ella me enseñó el significado de las palabras. Porque "el nombre es el arquetipo de las cosas", y en tu nombre estás tú. Y en la palabra olvido está tu rostro, pero no tu presencia. Aquella tarde, en el momento en que el sol se atrevió a mostrar su rostro y se contrajeron mis pupilas, te sentaste a mi lado y sonreiste, al verme leer sin leer y mirarte con el alma. Tu suave vos acarició mis oidos y yo no reaccioné a tiempo. Es tan lejano pensar que podrías llegar a hablarme. Pero era cierto, a mi te dirijias al preguntarme por aquél, que escribía sobre el tiempo sin creer en él. Ofrecí mi libro a tus pequeñas manos, rosas aun de tu joven vida, virgenes de dolor. Sólo miraste la tapa y volvste tus ojos a mi, a seguir sonriendo con media boca y hablando de lo ilusorio de la realidad y la verdad de las palabras, de lo irreal de un poema, de lo imposible de encerra la belleza en palabras sin caer en la vana alegoría... y yo seguía sin poder reaccionar. Tus frases me cautivan, tu voz me abraza hasta ponerme la piel de gallina, tus ojos se pierden en la nada, en tu interior; y tus labios se mueven transformando tus pensamientos en palabras, como un mar tormentoso que da a nacer terribles olas que arrasan con todo lo que está en su camino... y yo sin poder reaccionar. Es que no puedo aparter mis sentidos de tu ser. Finalmente me has mirado otra vez, me dices adiós y prometes venir nuevamente... y yo sin poder reaccionar. No no.. es... una lágrima anticipada corre por mi mejilla y veo tu cuerpo que brilla al cruzar la avenida. El sol se esconde para no ver, pero yo no puedo apartar los ojos de aquel tenebroso espectáculo... del de tu cuerpo estrellandose contra un parabrisas, del camión pasandole por encima, ese cuerpo frágil y hermoso. Pero eso fue ayer. Hoy puede ser diferente. Hoy debe ser diferente.
El sol desplega sus rayos y mis pupilas se contraen, pero aun asi, veo tu figura que se acerca por la acera. Llegas otra vez, hermosa, como siempre. Y sigo sin poder. Otra vez.. Será como ayer?


//Hace mucho que no leia este cuento. No sé cuándo lo escribí exactamente. Fue hace mucho tiempo, eso seguro. Lo pegué tal y como lo tengo. Es... particular. Los primeros dos párrafos son el comienzo de cualquier otra cosa, menos este cuento. Es que nació sólo. Simplemente se fue creando, pasó de ser una reflexión, una catarsis, un conjunto de frases inconexas mezcladas en una sopa de noche, rabia y desesperación; todo eso hasta llegar aquí. Hay también un pequeño enredo con los tiempos en el cuerpo principal del relato. Es complicado saber si habla en presente o en pasado. Recuerdo que una vez lo corregí, pero eso da igual. Hoy está prácticamente como nació. Lo importante siempre fue el sentimiento, y no la técnica. De eso carezco, pero a veces (llamenlo azar, suerte del principiante, como quieran) resulta. Y llega. Al menos, eso siento yo. //
//Hoy no hay saludo, ni reflexión. Sólo una pregunta y la luna llena en cielo. Llena de qué? me pregunto... De tración, recuerdo. //